La banda bogotana que representa lo mejor del rock colombiano de los ochentas y noventas demostró que nostalgia y futuro son los principales instrumentos de su música . Audiovisual: Luisa Fernanda López / Presentación del 'box set' Contacto Por J. Bermellón Casi una hora de ascuas y luego 10 minutos de una oscuridad llena de incertidumbre, fueron los predecesores del fuego que apareció la noche del martes dentro de las instalaciones del Gimnasio Moderno en Bogotá. Así inició, con unas luces cegadoras que parecen ser la premonición de un futuro brillante, el recital en que la banda pionera del rock colombiano, Compañía Ilimitada, presentó la reedición de lujo de su álbum de 1988, Contacto .
( La puede cantar como mantra o con estilo punk, nunca como canción social ) A cómo el tomate picho A como está la cebolla Se venden todos los hijos Se llora al cortar la hoja Se vienen los campesinos Vendidos vendiendo cosas Su venta duele en el lecho Del hambre que no perdona “Voy a cómprame un aguardiente Voy a comprarme una finca bella Le pago a los delincuentes Por vigilarme la borrachera” Se caen todos los precios Se cae toda la gloria Se vuelven inmarcesibles La impunidad y la deshonra “Porque será que hoy te amo menos Viejita bella, viejita hermosa Mientras yo vendo, tu solo espejo Mientras tu espejo, yo vendo Colombia”. “Voy a comprame un aguardiente Voy a comprarme una finca bella Le pago a los delincuentes Por vigilarme la borrachera”
Una nueva etapa de la leyenda se apoderó el 09.09.2009 del mundo. Todo empezó con música, ganas y varias lentes dispuestas a hacer historia . El 24 de agosto de 1963, George Martin, el versátil productor de los Beatles, telefoneó a casa de Brian Epstein, manager de la banda. “Necesito urgentemente a un fotógrafo para el nuevo álbum de los chicos” dijo. Epstein no lo pensó dos veces y llamó a Robert Freeman, famoso por esos días por su trabajo en el Sunday Times y quien dos días antes había conocido a la banda. Pero la fama no es talento. Aunque como reportero grafico logró fotografiar a políticos importantes como Nikita Khrushchev en Moscú, fueron las fotos de jazzistas como el legendario John Coltrane y de varios bluesmen que Freeman había enviado antes a Epstein, en búsqueda de un nuevo trabajo, las que lograron que esa mañana de agosto el manager de los cuatro fantásticos recordara su nombre y marcara su número en el teléfono.
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