Brota de entre tu vientre una miel desmedida; ríos que no comprendo no me ahogan ni me alientan. Y huele, lo que ya es mar, a guerras y bombas, a rosas violentas, a sal que se quema, en un soplo azucarao. Y sabe a canción de bar, a beso en discordia, a dolor de cabeza, sabe al llanto de la gloria, a la muerte de un volcán. ¿Pero cómo repito el mar? ¿¡Un secreto de Dios hecho grito!? ¡Cómo blásfemas! y a este hombre le arrancas un niño. No me basta llorar, al ver la creación hecha hilos gotas de leche que resbalan por suaves delirios. No me dejes ver el fin del caudal y sentir que estoy nadando en una fuente. Traigo a la muerte corta, le he robado su tierra y su tiempo, quiero mojarla de la miel que brota de tu cuerpo. ¿Quieres saber de mi?, soy ladrón de laderas y ríos, no tengo barcas solo el nado y un poco de frío. No me dejes ver el fin del caudal y sentir que estoy nadando en una fuente. Puedo morirme ya y sonrió como Prometeo No, no robé ...
Entre 1958 y 2018, un estimado de 17 mil 778 niños han sido reclutados para participar en el conflicto armado colombiano. Varios informes recientes muestran indicios de que el problema resurge. Leidy, una excombatiente reclutada en su infancia cuenta su historia con fe en que la memoria y la verdad garantizarán la no repetición. Miembros de las Farc en una marcha militar en 2001. Los niños en sus filas fueron uno de los principales reproches del Gobierno colombiano durante las negociaciones en La Habana. Foto: Newsweek. Leidy tiene 23 años, 39 menos que el conflicto armado colombiano, una guerra que ha cobrado la vida de más de 200 mil personas desde 1958. Su historia es la de las víctimas, pero también la de los victimarios , una que es muy importante escuchar hoy, cuando aún se debate sobre si los niños que son obligados a usar un arma ¿son el enemigo o deben ser protegidos? Vivió con su papá hasta los ocho años, su madre murió cuando ella tenía cuatro en un encuentro...
Una nueva etapa de la leyenda se apoderó el 09.09.2009 del mundo. Todo empezó con música, ganas y varias lentes dispuestas a hacer historia . El 24 de agosto de 1963, George Martin, el versátil productor de los Beatles, telefoneó a casa de Brian Epstein, manager de la banda. “Necesito urgentemente a un fotógrafo para el nuevo álbum de los chicos” dijo. Epstein no lo pensó dos veces y llamó a Robert Freeman, famoso por esos días por su trabajo en el Sunday Times y quien dos días antes había conocido a la banda. Pero la fama no es talento. Aunque como reportero grafico logró fotografiar a políticos importantes como Nikita Khrushchev en Moscú, fueron las fotos de jazzistas como el legendario John Coltrane y de varios bluesmen que Freeman había enviado antes a Epstein, en búsqueda de un nuevo trabajo, las que lograron que esa mañana de agosto el manager de los cuatro fantásticos recordara su nombre y marcara su número en el teléfono.
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