La banda bogotana que representa lo mejor del rock colombiano de los ochentas y noventas demostró que nostalgia y futuro son los principales instrumentos de su música . Audiovisual: Luisa Fernanda López / Presentación del 'box set' Contacto Por J. Bermellón Casi una hora de ascuas y luego 10 minutos de una oscuridad llena de incertidumbre, fueron los predecesores del fuego que apareció la noche del martes dentro de las instalaciones del Gimnasio Moderno en Bogotá. Así inició, con unas luces cegadoras que parecen ser la premonición de un futuro brillante, el recital en que la banda pionera del rock colombiano, Compañía Ilimitada, presentó la reedición de lujo de su álbum de 1988, Contacto .
Brota de entre tu vientre una miel desmedida; ríos que no comprendo no me ahogan ni me alientan. Y huele, lo que ya es mar, a guerras y bombas, a rosas violentas, a sal que se quema, en un soplo azucarao. Y sabe a canción de bar, a beso en discordia, a dolor de cabeza, sabe al llanto de la gloria, a la muerte de un volcán. ¿Pero cómo repito el mar? ¿¡Un secreto de Dios hecho grito!? ¡Cómo blásfemas! y a este hombre le arrancas un niño. No me basta llorar, al ver la creación hecha hilos gotas de leche que resbalan por suaves delirios. No me dejes ver el fin del caudal y sentir que estoy nadando en una fuente. Traigo a la muerte corta, le he robado su tierra y su tiempo, quiero mojarla de la miel que brota de tu cuerpo. ¿Quieres saber de mi?, soy ladrón de laderas y ríos, no tengo barcas solo el nado y un poco de frío. No me dejes ver el fin del caudal y sentir que estoy nadando en una fuente. Puedo morirme ya y sonrió como Prometeo No, no robé ...
Entre 1958 y 2018, un estimado de 17 mil 778 niños han sido reclutados para participar en el conflicto armado colombiano. Varios informes recientes muestran indicios de que el problema resurge. Leidy, una excombatiente reclutada en su infancia cuenta su historia con fe en que la memoria y la verdad garantizarán la no repetición. Miembros de las Farc en una marcha militar en 2001. Los niños en sus filas fueron uno de los principales reproches del Gobierno colombiano durante las negociaciones en La Habana. Foto: Newsweek. Leidy tiene 23 años, 39 menos que el conflicto armado colombiano, una guerra que ha cobrado la vida de más de 200 mil personas desde 1958. Su historia es la de las víctimas, pero también la de los victimarios , una que es muy importante escuchar hoy, cuando aún se debate sobre si los niños que son obligados a usar un arma ¿son el enemigo o deben ser protegidos? Vivió con su papá hasta los ocho años, su madre murió cuando ella tenía cuatro en un encuentro...
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